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RECONOCIENDO EL CICLO CRIMINAL DE LA DELINCUENCIA (DES)ORGANIZADA

Nuestro planeta tierra es un lugar maravilloso, hermoso y único en el mundo, pero también es un lugar peligroso. Cuando nacemos nuestra inocencia brota por la piel, venimos al mundo sin una gota de conocimiento ni maldad y es la sociedad misma quien se encarga de moldear nuestro carácter. En cada rincón del mundo, diariamente se dan ataques criminales y terroristas que pone en riesgo nuestra seguridad y la de nuestros seres queridos en cuestión de minutos o quizás segundos. El crecimiento poblacional en muchos países ha venido y viene en aumento, los gobiernos cada vez son menos eficientes y eficaces en controlar los riesgos que afectan a los ciudadanos y las fuerzas policiales se han vuelto insuficientes para contrarrestar las amenazas. Es imposible un policía en cada esquina o calle, cumpliendo sus funciones de seguridad, asumiendo que estén capacitados para el cumplimiento de la misma.

El tema de la seguridad personal es un asunto que nos concierne a todos. En varias ocasiones, he escuchado como los ciudadanos le echan la culpa a los gobiernos y los organismos policiales por permitir crímenes o atentados terroristas, y en parte tienen razón en buscar culpables; pero la realidad es otra. La seguridad personal es hoy más que nunca una responsabilidad individual y colectiva. Los criminales actúan en los espacios donde las personas hacen vida y por lo tanto somos consecuencia directa de sus acciones, es decir; un criminal o terrorista siempre  va a tener en mente cumplir con su objetivo delíctivo sin temor a llevarse a inocentes por delante.

Como hemos descrito en antiguas publicaciones, es importante que aprendamos a reconocer el ciclo de operación de los criminales además de estar conscientes que allí afuera hay gente mala que está planeando éste tipo de actos. Una de las cosas que mas me llama la atención es la negación de algunas personas para reconocer que será víctima de la inseguridad. A menudo escucho frases, como ¡ Esto no me pasa a mi!, ¡Dios están conmigo!, ¡nadie me hará daño! etc. Respeto profundamente la opinión de ellas pero no las comparto. No debemos ni podemos asumir una actitud de negación, cuando por ejemplo en mi país la tasa de criminalidad alcanza niveles exacerbados. No debemos asumir incredulidad cuando vemos como roban o matan a nuestras familias y amigos, o leemos los titulares de prensa todos los días  y nos damos cuenta que navegamos sobre un río de sangre. No importa que tan alto sea el apresto operacional de las policías del mundo o sí un gobierno u otro promulga mayores políticas públicas sobre este tema, la tendencia es que debemos cuidarnos a nosotros mismos primero, y saber a que nos enfrenamos día a día al momento de salir de la “seguridad” de nuestros hogares. Cuando escribo sobre conocer la amenaza y reconocer el ciclo de ataque es porque muy pocas veces los delincuentes  “malandros” actúan sin un plan de acción – no es lo mismo cometer un atentado terrorista, un secuestro o un sicariato que robar un teléfono en la calle o cometer hurto dentro de un supermercado donde la complejidad es menos y la acción es rápida- aunque básicamente los pasos son los mismos.

Descifrando el ciclo de ataques de los criminales

Según la prestigiosa empresa de inteligencia estratégica Stratfor, los terroristas y los criminales actúan bajo un ciclo en común, denominado  ciclo de planificación de ataques. Las actividades criminales no provienen del vacío ni por arte de magia, y son consecuencias de motivaciones diversas de acuerdo al actor o grupo de actores ( terroristas, narcotraficantes, rateros de esquinas, etc ). En este sentido, todas o casi todas las amenazas siguen 5 pasos par planificar sus ataques. Selección de la victima, planeamiento, despliegue en el sitio, escape y aprovechamiento. El paso mas común y el que casi todos obviamos es el primero de ellos. Como negamos que podemos ser blancos de la inseguridad ignoramos que podemos ser victimas. No obstante, y como desarrollaremos mas adelante podemos mejorar nuestra actitud hacia la seguridad enfocándonos más en estos pasos que pueden desarmar automáticamente las intenciones de los criminales. Al centrarnos en la mecánica del ataque a través de éste ciclo  una persona común y corriente podrá identificar vulnerabilidades y de esta manera detectar y posteriormente frustrar toda acción de peligro contra su persona. Otro punto importante, es que en este ciclo no nos enfrentamos directamente con el adversario sino simplemente efectuamos un análisis previo de la situación sin tener contacto directo con la amenaza.

Una vez que un criminal ha seleccionado la victima pasará a le segunda parte que es la planificación. Este es un paso crítico y depende del tiempo y la capacidad de maniobra con la que cuenta. No es lo mismo atacar un blanco débil que un blanco fuerte, y cuando hablo de “fuerte” no me refiero precisamente a personas armadas o físicamente superiores. Me refiero es a las personas que mentalmente están alertas y que entienden sobre la peligro que los acecha. Usualmente en esta etapa del ciclo es donde podemos identificar las acciones que pretenden cometer contra nuestra integridad física. Si vamos caminando por una calle oscura, y vemos que vienen dos personas en moto acercándose mas y mas a nuestra persona indudablemente ellos no van a pedir un autógrafo. La fase de planeamiento implica también la etapa de mayor descuido para los criminales, puesto que a menos que sean profesionales cometen errores que podemos asociar como peligro. La observación (aunque es menos efectiva que la primera fase) y rápida evasión del sitio es la respuesta clave para neutralizar esta etapa.

La tercera fase de despliegue es donde realmente ocurre el ataque. Dependiendo de la naturaleza de la acción esta etapa llevará mas o menor tiempo. Si hablamos de un secuestro tradicional  por poner un ejemplo, ya los secuestradores han seleccionado la víctima han recolectado toda la información posible, saben donde vive, sus movimientos; planearon donde y cuando se va a llevar a cabo el secuestro entonces se entra en a tercera fase. Generalmente en esta fase, los criminales salen de sus guaridas seguras, reúnen a su personal, buscan las armas, toman su medio de transporte y cometen el ataque. Una vez que inicie esta  fase es muy complicado detenerlo, y la única manera de mitigar el nivel de peligro, muerte y/o destrucción es para las victimas poner en marcha medidas de defensa previamente planificadas. Es decir, a menos que cuentes con guardaespaldas que te saquen del peligro, es durante esta etapa donde los criminales cuentan con la sorpresa táctica ( control del tiempo y el espacio). Sí la victima se congela como una oveja las consecuencias será nefastas. Para sobrevivir a esta fase, recomiendo altamente reconocer que existe un ataque y que debemos huir de la zona, siempre y cuando las condiciones lo permitan y aún tenga ventaja sobre mi adversario.

Las victimas de los delitos no escapan debido a la situación del momento y la intervención de varios factores que van desde reacciones innatas de nuestro cuerpo hasta una pistola en la frente. Otras veces, algunas victimas logran escapar debido en parte  a la incompetencia de los delincuentes o incluso sólo suerte. Si bien es cierto, que podemos huir de la zona cuando un ataque ha iniciado también es cierto que no es prudente confiar ciento por ciento en e reconocimiento del ataque y de la acción inmediata. Es preferible evitar la situación antes de que el plan se ponga en marcha, es decir; enfocarnos profundamente en las dos primeras fases del ciclo.

En las fases de escape y explotación, hay muy poco que hacer más que contactar a las autoridades, por lo que es necesario recalcar la importancia de  detectar las actividades criminales en las fases tempranas, donde la vigilancia cuenta.

Aunque parezca incierto los delincuentes son terribles llevando a cabo operaciones de vigilancia. Esto los deja vulnerables a la detección de sus acciones. Scott Stewart Analista de Sratfor nos brinda luces sobre esta situación ” He entrevistado a un gran número de víctimas de delitos que se percató de los criminales antes de que fueran atacados, pero por alguna razón decidieron no tomar medidas para evitar la situación. En la mayoría de los casos, simplemente tenían la mentalidad equivocada. Ignoraron lo que estaban viendo, ya sea porque no confiaban en sus sentidos o de alguna manera pensaban que no podía ser victimas”.

Los ataques criminales se pueden reducir si somos conscientes de que existen lobos en el mundo exterior, que quieren devorarnos como ovejas. Cuando negamos la presencia de criminales que quieren aprovecharse de nuestras vidas o de la nuestros seres queridos simplemente ignoramos el peligro y nos exponemos al riesgo. Como mencioné al principio los delincuentes no actúan de la nada y algunos de ellos siguen un proceso criminal que permite identificarlos, neutralizarlos, sorprenderlos y/o evitarlos. Es cuestión de actitud.

Elaborado por:

Carlos Morales Sánchez

CEO – Founder

si quieres más información al respecto escribe a nuestro correo electrónico: info@stratcont.com

Biliografia:

Stratfor

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Carlos Morales

Carlos Morales es el fundador y director ejecutivo de Strategies Consulting CA. El conduce la estrategia global de negocios de la empresa, además de proyectar los servicios a empresas y organizaciones a nivel nacional e internacional. También supervisa la eficiencia financiera y operativa de Strategies Consulting CA, el desarrollo de soluciones para la seguridad, la innovación de productos; además del crecimiento y las relaciones estratégicas con los clientes

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