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HACIA UN NUEVO LIDERAZGO EN LA SEGURIDAD PRIVADA

Los nuevos escenarios que se presentan en la seguridad privada  obligan a repensar la estrategia comercial y organizacional de aquellos que tenemos la responsabilidad de proteger la integridad física e instalaciones de nuestros clientes y amigos. Después del 11 de Septiembre los aspectos de seguridad privada están cobrando cada vez mayor importancia dentro de las empresas, en parte por la heterogeneidad, precisión, evolución, flexibilidad, adaptación  y alcance de las nuevas formas de amenazas que se ciernen sobre la sociedad. Las grandes corporaciones planean minuciosamente sus planes de seguridad física para que no afecte la naturaleza de sus negocios, siendo incluso éste último un aliado clave en el proceso de la toma de decisiones de alto nivel para la continuidad del negocio. Estos cambios globales fortalecen sin duda alguna el auge de la seguridad privada a nivel mundial, regional y local, donde el mercado de la protección privada ha crecido vertiginosamente convirtiéndose en  protagonista activo en la economía de un país además de una importante fuente generadora de empleos. En este orden de ideas, y tomando como referencia  el mercado venezolano,  vemos con exasperación como nuestra sociedad busca – cada vez más- sentirse resguardado y/o protegido del riesgo que implica vivir en un país azotado por altos índices de violencia criminal.

Venezuela es víctima de una economía atípica. Es muy fácil realizar algún tipo de negocio (informal por supuesto) para obtener al menos lo necesario para comer. La competencia se ha vuelto nula, y a regularización del mercado no ayuda. Sin embargo, a pesar de la inestabilidad económica las empresas de seguridad privada hemos encontrado una brecha o quizás una “oportunidad” entre tanto caos, que nos permite todavía hacer de éste un negocio rentable. Una gran parte de la sociedad confía su protección y resguardo a las empresas de seguridad privada que ofrecen los servicios de protección, control y/o custodia de activos. No obstante, y si bien es cierto que el mercado es amplio, aun carecemos del claro entendimiento de la responsabilidad que esto conlleva. La seguridad de las personas, instalaciones e información de nuestros clientes, es algo sumamente serio y por lo tanto implica que nosotros como dueños de empresas de éste género proveamos personal capacitado y adiestrado en el cumplimiento de sus deberes; aspectos que lamentablemente aún dejan mucho que desear.

Particularmente considero, que el mal servicio de las empresas de seguridad tiene que ver con una responsabilidad compartida entre el empleado y el empleador. En el pasado, muchas empresas contrataban personal simplemente para que se pararan en una puerta o acceso a una instalación y se quedarán allí por un espacio de tiempo acordado. Otros, contrataban personal para servicios de “guachimanes” cuya función básicamente era pararse en algún sitio sin hacer mayor cosa, o también hacerle “favores” a las personas que los contrataban. Del mismo modo, los dueños de estas compañías (vale la pena aclarar que no son todos) no contaban con experiencia gerencial de ningún tipo, siendo personas egresadas de institutos policiales o militares que vieron la oportunidad de negocio y decidieron emprenderlo. Algunos de ellos, se fueron superando conforme avanzaba el negocio y el proceso de profesionalización de la seguridad llegó poco a poco. A pesar, de estos esfuerzos la seguridad privada en Venezuela carece de profesionalismo e integridad comercial, y es por eso que muchos clientes contratan un servicio más por “necesidad” que por la certeza que pueda haber un retorno de la inversión o un fiel resguardo de sus activos. Adicionalmente, muchos empresarios y empresas fantasmas, ofrecen servicios de pésima calidad, con personal sin adiestramiento, sin inducción profesional y peor aún, con un nivel muy pero muy bajo en su autoestima e higiene personal.

Considero que la “crisis del servicio” de la seguridad privada es un asunto netamente de visión gerencial. Como dije al principio, los CEO’s de las grandes corporaciones ven a sus Vice-presidentes o Gerentes de Seguridad como elementos claves en las tomas de decisiones. Hoy no basta, con tener sólo formación militar o policial para aspirar a cargos de éste nivel, sino también  formación gerencial, financiera, integridad, proactividad y sobretodo una gran capacidad de liderazgo. Vemos como las grandes cadenas del sector retail, contratan ingenieros con experiencia en seguridad privada, en lugar de policías o militares que dejaron sus cuarteles para probar suerte en el sector privado. La respuesta, está en la capacidad gerencial y de liderazgo que muchos de estos personajes tienen y que sobrepasan con creces al del personal uniformado. Simplemente, no basta con ser militar o policía para asumir la gerencia corporativa de seguridad en una empresa, si no entendemos los desafíos globales en materia de seguridad al que nos enfrentamos.

Las empresas de seguridad debemos adaptarnos al momento y ofrecer servicios de calidad conforme a las necesidades de nuestros clientes, y este cambio viene con el proceso de externalización de nuestra marca, en este caso los hombres y mujeres que prestan el servicio de seguridad con armas o sin armas. Las personas que prestan estos servicios son el fiel reflejo de sus empleadores o dueños de compañía, y por lo tanto si proveemos a personas y no profesionales de la seguridad, nuestro sector seguirá siendo “mal visto” dentro del mercado. Un nuevo liderazgo es urgido dentro del sector, al igual que un claro conocimiento de las amenazas globales que ponen en riesgo las necesidades de nuestros clientes, y es deber de nosotros como empresarios trabajar en estos menesteres. Recordemos que la Seguridad es una profesión y también un arte que requiere de personas capacitadas, motivadas y adiestradas; desde los niveles gerenciales más altos hasta las líneas más bajas, al fin y al cabo; las personas que se encuentran en lo más bajo de la organización son los que realmente realizan la naturaleza de nuestro servicios.

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Carlos Morales

Carlos Morales

Carlos Morales es el fundador y director ejecutivo de Strategies Consulting CA. El conduce la estrategia global de negocios de la empresa, además de proyectar los servicios a empresas y organizaciones a nivel nacional e internacional. También supervisa la eficiencia financiera y operativa de Strategies Consulting CA, el desarrollo de soluciones para la seguridad, la innovación de productos; además del crecimiento y las relaciones estratégicas con los clientes

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