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¿ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTROS HIJOS A MATAR?

El espiral de violencia que azota a nuestro país se ha alargado y acentuado fuertemente durante los últimos años. Durante 2014 y lo que llevamos de 2015 vemos con gran pesar el incremento de los hechos violentos contra la Sociedad Civil en una Venezuela que parece haber pedido el respeto por algo tan invaluable y sagrado como la vida. No es menester mencionar, las victimas de la violencia criminal en lo que va de año ni tampoco hacer un recuento de los 26000 venezolanos que cayeron en 2013 hasta las cifras actuales en manos del hampa, esas estadísticas ciertas o falsas ya todos las sabemos. Sin embargo, no sólo en nuestro País los índices de criminalidad de hecho existe el tema de la violencia ha venido creciendo sobre todo en centro américa donde los grupos delictivos han hecho estragos a lo largo y ancho de los territorios de interés para sus negocios haciendo ver como la sociedad actual es mucho más violenta que nuestros semejantes de hace cuarenta años atrás. Si bien es cierto, que el siglo XXI ha ocasionado el despertar tecnológico, económico y social de la humanidad, no es menos cierto que éste mismo desarrollo tecnológico, ha influido directamente en que nuestro sociedad sea más violenta que en tiempos pasados. 

La proliferación del virus de la violencia es un factor presente en la mayoría de los países del mundo entero. Los factores que desatan éste virus  van desde una mayor proliferación de armas de fuego hasta un alto grado de miseria y pobreza. Según Dave Grossman, Teniente Coronel y Psicólogo del Ejercito de Estados Unidos, ” la proliferación de armas de fuego en nuestra sociedad es creciente, sin embargo la violencia en muchas naciones con leyes rigurosas sobre el control de armas también va en aumento, y aunque no deberíamos jamás quitar importancia a otros factores como el abuso de niños, pobreza extrema, o el racismo, hay una sola variable presente en cada una de estas naciones que está produciendo el mismo fruto de elevar las tasas de la violencia criminal: La violencia en los medios de comunicación que se presenta como diversión para los niños.”

Indudablemente, no todas las televisoras ofrecen en su parrilla de programación, elementos con contenidos violentos y agresivos. De hecho, existen muchas televisoras que tratan de dejar una enseñanza o quizás mostrar a la sociedad una visión enfocada en que la violencia es mala y no es la solución para los problemas. No obstante, muchos programas de televisión -al igual que nosotros como padres- no ejercemos control sobre lo que ven nuestros hijos pequeños que por razones biológicas asocian ese contenido con verdades en tiempo real que explicaremos mas adelante.

Por otro lado, es preciso resaltar que matar va contra nuestra naturaleza. ,Existe una parte en nuestro cerebro ” Dada por Dios” que nos impide asesinar a individuos de nuestra propia especie a menos que seas un sociópata. “Con pocas excepciones, cada especie tiene la resistencia, grabada en el disco duro cerebral, de matar a su género en las batallas referentes al control territorial y/o apareamiento”D. Grossman. Por poner un ejemplo, cuando vemos los programas sobre vida salvaje, podemos observar como los animales con cuernos chocan entre sí de manera inofensiva, en lugar que sí lo hicieran con una especie diferente en donde  utilizarían sus cuernos a los costados para desgarrar o destripar. Del mismo modo, nosotros como seres humanos tenemos esa resistencia para matar a otro hombre y está situada en la parte media del cerebro o cerebro medio, que es el responsable del cuerpo cuando estamos en situaciones de estrés o de peligro. No obstante, el proceso de matar a nuestra propia especie puede ser aprendida y adoptada como una conducta natural y condicionada del ser humano cuando es sometido a un proceso de entrenamiento físico y mental.

Cómo militar pasé casi ocho años de mi vida capacitándome para matar. Los ejércitos se fundan con el propósito de defender la soberanía territorial y a sus ciudadanos de una eventual invasión extranjera. El profesional militar debe estar capacitado para poder tomar la vida de otro semejante cuando el servicio lo requiera, y cuando el deber le indique. Es bueno aclarar, que no somos asesinos a sueldo que matan a mansalva sin discriminación alguna. Como refuerza Grossman, “el matar no es algo que se genere naturalmente; hay que enseñar a la persona para matar. Y tal como las Fuerzas Armadas de cualquier nación condicionan a sus tropas para tal fin, nosotros sin discriminar estamos haciendo lo mismo con nuestros hijos, pero sin la protección requerida”.

Según la metodología Grossman, Las fuerzas Armadas estadounidenses y como dije anteriormente las de casi todo el mundo incluyendo la venezolana, utilizan los métodos: Brutalización e insensiblización, condicionamiento clásico, condicionamiento operante y modelos a imitar. Este articulo, tal y como el formulador de la teoría lo desarrolla, explicaremos cada método desde el punto de vista militar y luego lo asociaremos con la influencia que tienen sobre nuestros hijos.

Brutalización e insensibilización: Este proceso ocurre desde el primer día que empieza nuestra instrucción militar dentro de los cuarteles. Desde que ponemos un pie en estas instalaciones nuestra integridad física y moral es sometida a cualquier clase de abusos físicos, verbales y mentales. Los castigos o ejercicios físicos van desde realizar numerosas flexiones, saltos de ranas, arrastre por los pisos hasta cargar cargas pesadas muchas veces del doble de tu peso. Estas tareas en todo momento son supervisados por personas entrenadas que pasaron por lo mismo. Igualmente, cuando hablamos de la integridad moral el proceso de inducción militar está diseñado para que pierdas toda individualidad posible, y quizás echar a la basura todos los principios y valores que tenias en tu vida civil. Para lograr este cambio, nos rapan la cabeza, nos enseñan a comer de manera diferente, y nos eliminan la opción de privacidad. Según Grossman, la idea de esta brutalización es que al final de todo el periodo de entrenamiento uno este insensibilizado ante la violencia y la acepte como una destreza normal y esencial dentro de la vida militar.

Con nuestros hijos ocurre algo muy similar a ese proceso de insensibilización hacia la violencia. La violencia en los medios de comunicación cumple el papel muy parecido al entrenamiento militar. En vez de iniciar a los 18 años o a los 16 en mi caso dentro del mundo militar, éste se inicia a los 18 meses que es el tiempo en que los estudios demuestran que empezamos a discernir lo que ocurre en la televisión y en nuestro alrededor. No obstante, no es sino hasta los seis o siete años de edad en que funciona nuestra parte del cerebro que nos permite distinguir entre la realidad y fantasía. Cuando nuestros niños menores de sietes años  ven series donde los primeros 60 minutos consta de asesinatos, violaciones, muertes, robos, etc, es como sí realmente le estuviera ocurriendo a él. Imaginemos este escenario, un programa de televisión donde el personaje principal conoce a un amigo, y luego de 30 minutos de ser amigo el protagonista decide golpearlo y asesinarlo hasta la muerte sin importar la amistad del pasado; es caldo de cultivo para que nuestros niños tomen esa conducta y la vean como algo natural y normal dentro de la sociedad.

Del mismo modo Grossman en su trabajo Capacitando para matar, cita un estudio de la revista de la Asociación Médica Americana  donde señala  que la exposición a la televisión por largos plazos durante la niñez es un factor causal detrás de aproximadamente la mitad de homicidios cometidos en los Estados Unidos, aproximadamente 100.000 homicidios anualmente para 1992. El estudio también revela que sí hipotéticamente la tecnología televisiva nunca hubiera sido desarrollada, hoy día (para 1992) habría 10.000 homicidios menos, 70.000 violaciones menos y cerca de 700.000 asaltos menos.

Condicionamiento clásico: Es una especie de conducta aprendida asociado a múltiples estímulos. Quizás el mayor exponente de esta teoría es el Doctor Ruso Ivan Pavlov y su experimento con los caninos, conocida mundialmente como los perros de Pavlov, donde estos animales aprendían a asociar el toque de una campana con la comida, y al estar condicionados, los perros no podían escuchar la campana sin salivar. Igualmente, durante la segunda guerra mundial el ejército japones usaba este método con sus soldados. Durante el inicio de la guerra, el ejercito japones tomaban a sus prisioneros chinos y los arrodillaban dentro de las trincheras con las manos atadas. Posteriormente, un grupo de soldados entraban y su misión era matar brutalmente a los prisioneros chinos en un acto de elevación de adrenalina y locura desenfrenada. Como recompensa luego de la matanza los soldados japoneses tomaban saky, comían un buen plato de comida y tenían derecho a una chica. El principio de esto radicaba en que los soldados asociaran de alguna manera muerte con placer, es decir sí matas a un soldado enemigo tendrás mucho placer luego de tu cometido.

Nosotros como padres estamos haciendo lo mismo con nuestros hijos. Cuando los pequeños ven programas violentos o imágenes gráficas del sufrimiento humano, estos  inmediatamente asocian la violencia, la muerte, y el dolor; con un refresco favorito, con una deliciosa comida o con un gesto de amor por parte de un familiar querido. Cuando llevamos a nuestros hijos al cine, para ver una película de acción que incluye imágenes violentas, estos (los niños) verán las mismas, las procesaran en su interior y seguirán comiendo cotufas. En este caso, los pequeños asocian la violencia con las cotufas y salidas al cine.

Condicionamiento operante: El tercer método que utilizan las FFAA para adiestrar a su personal es el condicionamiento operante. Básicamente es un proceso de estimulo-respuesta. Cuando eres militar te sometes a entrenamientos rigurosos constantemente, de manera que tu cuerpo se condicione a un ambiente determinado y además respondas casi instintivamente ante una situación cualquiera. Por ejemplo, los pilotos de combate antes de volar son sometidos horas y horas en simuladores de vuelo donde deben resolver situaciones distintas en tiempos distintos. La idea de primero pasar por el simulador tiene que ver con la intención de formar en ese militar una respuesta condicionada cuando este volando realmente su avión de combate. Es el mismo caso con los francotiradores, quienes pasan horas disparando en seco, controlando la respiración, ansiedad y cualquier otro tipo de actividad emocional, antes de salir al campo de batalla y dar de baja a objetivos específicos.

Hace poco tuve el privilegio de realizar un curso en el exterior sobre  protección en zonas de alto riesgo. Desde el primer día mi instructor de tiro me dio instrucciones con respecto al tiro defensivo conforme los patrones del curso. Después de muchas horas en el polígono de tiro, correcciones, ensayos y errores mi destreza en el tiro fue mejorando poco a poco hasta que llegue a una de las metas que el curso exigía. Una cadencia de tiro consistente en el blanco. Posteriormente, cuando hicimos los ejercicios de fuego en tiempo real, mi cuerpo estaba condicionado a disparar (como me lo habían enseñado) al momento de ver un blanco. Cuando eres militar repites algo y algo constantemente hasta que es natural y se convierte en un hábito.

Según D. Grossman, los militares y las fuerzas policiales han convertido el matar en una respuesta condicionada. Por eso han aumentado sustancialmente la tasas de disparos en la guerra moderna. Hoy día, las fuerzas militares aprenden a disparar contra siluetas en forma de hombres lo que psicológicamente facilita dispara contra otro ser humano. Citando nuevamente a D. Grossman: Los soldados tienen unas centésimas de segundo para abordar un blanco. La respuesta condicionada es disparar al blanco, y luego ese cae. Estimulo-respuesta, estimulo-respuesta , y este proceso lo repiten centenares de veces. Es por eso, que el número de bajas por causas de disparos ha aumentado en el combate moderno. Para los soldados y policías del siglo XXI, disparar es una respuesta condicionada, una conducta aprendida para la supervivencia.

Ahora bien, ante lo expuesto anteriormente vale la pena preguntarse: ¿ Cuanto nos debe preocupar el hecho de que cuando un niño se divierte con videojuegos interactivos de apuntar-disparar y matar, está aprendiendo precisamente la misma respuesta condicionada que aprendemos los militares y las fuerza policiales?

Cuando un niño se sienta en su sofá para jugar Call Of Duty por ejemplo, su objetivo principal será disparar y matar a sus enemigos. De hecho, si no esta muy adiestrado para el juego sus habilidades se irán perfeccionando constantemente hasta que se convierte en una maquina para matar virtualmente. Durante el juego, el niño aprende las mismas capacidades motrices que nos enseñan en los polígonos de tiro. Para hacer mas clara la visión sobre este tema, basta con observar a nuestros hijos cuando juegan, y notaremos que su expresión facial cambia, la adrenalina florece y el deseo de matar “al enemigo virtual prevalece”. En la matanza de Jonesboro-Arkansas uno de los jóvenes que participó en los disparos tenía bastante experiencia en disparar armas reales, mientras el otro jamás había  disparado en su vida. Según las noticias, entre los dos jóvenes dispararon 27 tiros a una distancia de 30 mts y alcanzaron a 15 personas. Para los profesionales de las armas, son disparos extraordinarios por la precisión que tuvieron. Chicos que jamás en la vida tocaron  un arma de fuego, pero que tienen un nivel alto de precisión de tiro. ¿ Los X-box, Nintendos o Playstation?

Modelos a imitar: Durante el tiempo dentro de los cuarteles y a medida que va fluyendo la formación militar, es normal que busquemos un modelo o patrón a seguir. Para muchos nuevos reclutas, el Sargento de Pelotón se convierte en la persona a seguir ya que personifica la violencia y la agresión. En conjunto con los héroes militares esos violentos modelos a imitar siempre han sido utilizados para influir las mentes jóvenes e impresionables.

La televisión actual ofrece a sus televidentes una violencia desmesurada cada día, e incluso la aumentan progresivamente para subir sus niveles de rating. Novelas, series y muchas películas muestran a los jóvenes: sociópatas rebeldes, asesinos en serie, narcotraficantes famosos quienes ya sea por su fama, su dinero o su leyenda se convierten inmediatamente en modelos a imitar. Para no irnos muy lejos, la famosa serie del canal Caracol El Patrón del Mal que narra la vida de Pablo Escobar fue un boom dentro de la sociedad caraqueña, y escuche en no menos de diez oportunidades a adolescentes diciendo que les gustaría ser como Escobar. No obstante con eso, jóvenes y adultos contemporáneos imitaban el sonido colombiano ( Medellin) de la serie.  Esto demuestra como los programas influyen en nuestro subconsciente y en nuestra personalidad. Según Grossman, los medios de comunicación tienen todo el derecho y la responsabilidad de contarnos la historia, pero no tienen ningún derecho de glorificar a los asesinos presentando sus imágenes en TV.

Biografía

  • Capacitando para matar por Tte. Coronel David Grossman 2012
  • On Killing: The Psychological Cost of Learning to Kill in War and Society. Dave Grossman

  • On Combat, The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and in Peace
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Carlos Morales

Carlos Morales es el fundador y director ejecutivo de Strategies Consulting CA. El conduce la estrategia global de negocios de la empresa, además de proyectar los servicios a empresas y organizaciones a nivel nacional e internacional. También supervisa la eficiencia financiera y operativa de Strategies Consulting CA, el desarrollo de soluciones para la seguridad, la innovación de productos; además del crecimiento y las relaciones estratégicas con los clientes

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